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La mejor crema de España y la historia de la buena suerte

El maravilloso libro de «La Buena Suerte» de Álex Rovira y Fernando Trías de Bes, te viene a decir que la buena suerte no existe, que hay que crear las circunstancias necesarias para que cuando un golpe de suerte nos sorprenda en nuestra vida, tengamos los recursos necesarios para subirnos a ese tren y aprovecharlo.

Esto es quizá lo que le haya  pasado a Lidl con uno de sus productos, que hasta hace muy poco, estoy convencida que pasaba desapercibido en su amplio portfolio. El caso es que a finales de mayo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) daba a conocer los resultados de un estudio  propio llevado a cabo en un laboratorio con 14 cremas y 995 mujeres, que durante un mes se sometieron a esta prueba, y en lo más alto del ranking, por delante de cremas de marcas tan prestigiosas como Clinique, Clarins o Lancôme, se situaba la crema Día Q10 antiarrugas de la marca de cosméticos CIEN, de Lidl Supermercados.

Víctor de Bobes, responsable de comunicación de LIDL Supermercados, algo abrumado por la noticia, comentaba que aunque sorprendidos, esta era una muestra más que en LIDL se hacen las cosas pensando en la calidad al mejor precio, siendo consecuente con su archiconocido claim «La Calidad no es cara». La noticia de que una crema antiarrugas de menos de tres euros era declarada por la OCU como la mejor de España, formó tal revuelo mediático que las ventas se multiplicaron por veinte haciendo que se agotase el stock a los pocos días.

En apariencia, se podría decir que LIDL ha demostrado que trabaja en línea con lo que dice, dándonos una prueba de que efectivamente, la calidad no es cara. Pero es más que obvio que el hecho de que una organización como la OCU diga que tu producto es el mejor demostrándolo  de forma supuestamente científica,  y que un aluvión de publicaciones  se hagan eco de la noticia es sin duda un excepcional golpe de suerte, un maravilloso caramelo para los que nos dedicamos a esto.

Durante los días que se publicaba la noticia, la fui siguiendo envidiando al departamento de marketing y comunicación de LIDL, que seguramente se lo estarían pasando realmente bien con un hecho sin precedentes, porque esto amigos míos, es muy difícil que te pase, por muy bien, insisto, que hagas las cosas. Mi mente marketiniana se puso a pensar en todas las acciones que llevaría a cabo. El primer error de LIDL fue no prever las consecuencias de esta noticia, ya que en pocos días se quedó sin stock en muchas de sus tiendas, esto es el primer problema al que LIDL se ha tenido que enfrentar, y seguramente la pérdida de esta maravillosa oportunidad habrá sido grande, pero claro, ¿quién podía imaginar algo así? Somos humanos.

En cualquier caso, como profesional del marketing, yo aprovecharía el tirón, en primer lugar comunicándolo en todos los medios posibles, y así lo han hecho, si os vais a la web de LIDL tienen la ya famosa crema bien visible, así como en todas sus redes sociales y demás medios (en otro post analizaré en profundidad la repercusión mediática y el uso de las RRSS en relación con la noticia y en cómo lo están haciendo en LIDL para promocionarla).

Por otra parte, cosa que yo también hubiera hecho al calor de la noticia, promocionaría mi línea de cosméticos. Y así ha sido, se ve que han trabajado duro para recuperar el producto y hoy mismo empieza una campaña en cuyo folleto puede verse toda la gama alrededor de su incipiente buque insignia, que aparece en portada:

crema

En las páginas interiores viene anunciada el resto de la gama, bastante escasa por cierto si la comparamos con líneas cosméticas de marca propia de otros distribuidores. Y esta por supuesto, sería la siguiente recomendación, ampliar la gama, trabajar con el proveedor codo con codo y hacer pruebas de producto lanzando ediciones limitadas, probando e incorporando los que mejor funcionasen. Evidentemente, LIDL no se dedica a la cosmética, pero sin duda alguna, este producto es un buen reclamo para atraer al público objetivo a la tienda, y ampliando la gama aumentaría las ventas. Oportunidades como esta no se presentan todos los días, la buena suerte hay que crearla, espero que LIDL sepa aprovechar estas semillas de trébol. Y vosotros, ¿cómo aprovecharíais este golpe de suerte?