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¿Qué HARÍAS si pudieras dedicarte a lo que QUISIERAS durante un día?

Había una vez una niña, que nació y creció en Chicago.  Se llamaba Roberta, pero todos las conocían por Bobbi. Bobbi era una estudiante mediocre, a la que le costaba la misma vida aprobar las matemáticas, como a la mayoría de los mortales… Le encantaba todo lo que tuviera que ver con la creatividad, y si había algo que le gustaba de verdad era el maquillaje. Cualquiera que esté leyendo estas líneas podría pensar que Bobbi era una chica corriente, sin muchas aspiraciones, y que esa pasión por el maquillaje denota frivolidad, una historia banal y sin contenido, pero, dejadme seguir…

Cuando Bobbi tuvo edad para ir a la universidad, tuvo que tomar una de las mayores decisiones de su vida, tenía que decidir qué camino escoger. Sin embargo Bobbi no tenía ni idea de qué carrera elegir, no sabía qué estudiar, y se planteó el hecho de dejar pasar un año para ver qué quería hacer con su vida. Su madre se sentó con ella, y le hizo una pregunta que cambiaría su existencia: «Olvídate de lo que quieres hacer con tu vida. Imagina que es tu cumpleaños y puedes dedicarte a lo que que quieras durante un día: ¿QUÉ HARÍAS?».

Bobbi, no lo dudó, se fue a un centro comercial de su Chicago natal, y se pasó el día en la sección de belleza mirando, tocando y jugando con el maquillaje. Al día siguiente se matriculó en maquillaje teatral en el Emerson College de Boston.

¿Pues vaya historia? Hasta aquí una niña aparentemente sin talento, sin las ideas claras a la que lo único que le gusta es el maquillaje, y cuya máxima aspiración es ser maquilladora profesional….

¿Y si os dijese que esta niña cuando terminó sus estudios, persiguiendo su sueño se fue a Nueva York, y terminó trabajando como maquilladora para revistas internacionales tan importantes como Vogue?. Lo mejor de esta historia, es que esa pasión le llevó a crear diez barras de labios. ¿El motivo? No le gustaba lo que había en el mercado, conocía bien a la mujer, pensó en mujeres de su entorno que querían otra cosa, y Bobbi creó inspirándose en ellas un producto que fuera combinable dando lugar a infinitas tonalidades. El objetivo de Bobbi era crear una visión más realista del maquillaje, adaptándose a las necesidades del mercado, a lo que realmente querían las mujeres. Bobbi no pretendía vender maquillaje, la meta de Bobbi era hacer que las mujeres se sintieran mejor consigo mismas.

Sus diez barras de labios se distribuyeron en unos grandes almacenes de Nueva York. Esperaba vender 100 en un mes, y vendió 100 el primer día…

Bobbi, Bobbi Brown revolucionó el mundo de la cosmética en los años noventa, y a día de hoy lo sigue haciendo. Cuatro años después del lanzamiento de su línea de labiales, el gigante de la belleza Estée Lauder compró la firma. Actualmente Bobbi Brown sigue controlando su marca, la cual representa el 10% de las ventas anuales del Grupo.

Tuve la suerte de leer esta historia en un artículo de Harper´s Bazaar, y me pareció extraordinaria. Evidentemente el maquillaje, el sector, etc… es lo de menos, lo de más es que gracias a la orientación al mercado, a descubrir las necesidades de los clientes, a ponerse en los zapatos del que llevaría su producto, Bobbi Brown hizo de su pasión, que su marca sea una de las marcas más reconocidas de su sector a nivel mundial, y todo empezó porque un día se paró, pensó y decidió dedicarse a lo que más le gustaba…

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